Riesgos comunes por pisos deteriorados: hongos, bacterias, fisuras y humedad
“La mayoría de las contaminaciones no comienzan en el aire… sino en el suelo.
La humedad, los químicos y el desgaste del piso abren la puerta a hongos y bacterias invisibles que pueden comprometer toda la cadena de producción”.
En cualquier planta de alimentos, la inocuidad depende de cada eslabón del proceso. Pero tal como hemos visto en los artículos anteriores —El piso: la base invisible de la seguridad alimentaria y Qué tan determinante es el piso en la prevención de contaminación cruzada— existe un punto crítico que suele pasarse por alto: el estado sanitario del piso industrial.
Cuando el piso presenta fisuras, desgaste, humedad acumulada o drenajes deficientes, deja de ser un soporte estructural y se convierte en un factor de riesgo que afecta directamente la seguridad alimentaria, el cumplimiento normativo y la confiabilidad de la industria.
Las microgrietas y superficies desgastadas funcionan como refugios perfectos para microorganismos resistentes. Allí se desarrollan hongos, levaduras y bacterias como Listeria monocytogenes, un patógeno reconocido por su capacidad de sobrevivir en ambientes húmedos y por provocar brotes graves en alimentos listos para el consumo.
La humedad atrapada bajo el revestimiento, los puntos muertos en el drenaje y los charcos generados por una mala pendiente pueden actuar como verdaderas incubadoras microbianas invisibles. Este riesgo comienza en el suelo, pero su impacto se extiende a mesas de trabajo, equipos, utensilios y, finalmente, al producto final.
Un piso en mal estado puede poner en riesgo el cumplimiento de estándares como:
Las fisuras, la humedad o el desgaste del revestimiento suelen ser señaladas como no conformidades mayores, ya que afectan procesos clave como la limpieza, la desinfección, el flujo higiénico y el control de patógenos.
En muchas auditorías, un piso con fallas sanitarias puede ser causa de:
Si el piso falla, la inocuidad también falla.
Un patógeno que se origina en el suelo no siempre se detecta de inmediato. Puede migrar lentamente hacia zonas de alto contacto, contaminar equipos y permanecer semanas sin ser detectado. Esto incrementa el riesgo de retiro de productos, alertas alimentarias o incluso problemas de salud pública.
Una contaminación microbiológica originada en el piso afecta no solo la operación, sino también la confianza del consumidor, la imagen de marca y la estabilidad de la cadena de producción.
Cuando el revestimiento está dañado, el material del piso puede desprender partículas que terminan en la línea de proceso, generando contaminación física. Además, si el piso no es impermeable, puede absorber o liberar sustancias químicas que afecten la seguridad del producto.
Estos riesgos son invisibles, pero sus consecuencias pueden ser críticas.
Un piso deteriorado no solo representa un riesgo microbiológico, sino también un riesgo operacional, normativo y reputacional.
Los hongos, bacterias, fisuras y humedad que nacen en un piso deteriorado no son un problema menor: son un riesgo real para la producción, la normativa y la seguridad del consumidor. Por eso, diagnosticar, reparar y mantener un sistema de piso industrial sanitario no es una opción: es una necesidad estratégica para cualquier planta que aspire a altos estándares de inocuidad.
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